ADAPTACIÓN TEATRAL: LOS DESEOS RIDÍCULOS DE CHARLES PERRAULT
ADAPTACIÓN TEATRAL DEL CUENTO
LOS DESEOS RIDÍCULOS DE CHARLES PERRAULT
ADAPTACIÓN POR H.S.
PERSONAJES
HOMBRE
MUJER
DIOS JÚPITER (VOZ EN OFF- NARRADOR)
ESCENA 1
CAMINANDO POR LAS CALLES DE UNA CIUDAD IMAGINARIA…
VOZ EN OFF (JÚPITER)
Había una vez un leñador tan pobre que ya no tenía ilusiones en esta vida… (pausa) Disculpen ustedes,(al público) recordé que este ya no es una historia medieval escrita por los hermanos grimm. Decía entonces que aquel hombre estaba desanimado porque jamás había tenido suerte. Su vida era trabajo y más trabajo. Nada de lujos, nada de viajes, nada de diversiones… Pero un día, paseando por el bosque, perdón por la ciudad, comenzó a lamentarse en voz alta, pensando que nadie le escuchaba. Pues bueno, yo sí.
HOMBRE
No sé lo que es una buena comida, ni dormir en sábanas de seda, ni tener un día libre para holgazanear un poco ¡La vida no ha sido buena conmigo!
VOZ EN OFF (JÚPITER)
SHHH. (al público) En ese instante, aparezco yo, el gran dios Júpiter con un rayo en la mano. El hombre, asustadísimo, se echa hacia atrás y, tapándose los ojos, empieza a gritar:
HOMBRE
¡No me haga nada, señor! ¡Por favor, no me haga nada!
JÚPITER
No temas, amigo, no voy a hacerte ningún daño. Vengo a demostrarte que te quejas sin fundamento. Quiero que te des cuenta por ti mismo de las cosas que realmente merecen la pena.
HOMBRE
No comprendo lo que quiere decir, señor…
JÚPITER
¡Escúchame atentamente! Te daré una oportunidad que deberás aprovechar muy bien. Pide tres deseos, los que tú quieras, y te los concederé. Eso sí, mi consejo es que pienses bien lo que vas a pedirme, porque sólo son tres y no hay marcha atrás.
El hombre, entusiasmado, echa a correr hacia su casa para contarle todo a su mujer.
ESCENA 2
EN UNA CASA IMAGINARIA…
VOZ EN OFF (JÚPITER)
(Al público) Así como imaginan esta casa, como me imaginan a mí, su esposa se puso como loca de contenta ¡Por fin la suerte había llegado a sus vidas! (con tono irónico) Empezaron a hablar de futuro, de todas las cosas que querían comprar y de la cantidad de lugares lejanos que podrían visitar.
HOMBRE
¡Será genial vivir en una casa grande rodeada de un jardín repleto de magnolios! ¿Verdad, querida mía?
MUJER
¡Sí, sí! Y al fin podremos ir a París ¡Dicen que es precioso!
HOMBRE
¡Pues a mí me gustaría cruzar el océano Atlántico en un gran barco y llegar a las Américas!…
VOZ EN OFF (JÚPITER)
¡No cabían de la dicha! Dejaron volar su imaginación y se sintieron muy afortunados. Pasado un rato se calmaron un poco y la mujer puso un poco de orden en todo el asunto.
HOMBRE
Tienes razón. Voy a servir un poco de vino y lo tomaremos junto a la chimenea mientras charlamos ¿Te apetece?
MUJER
¡Buena idea!
VOZ EN OFF (JÚPITER)
El hombre sirvió dos vasos y se sentaron juntos al calor del fuego. Estaban felices y algo más tranquilos. Mientras beben, el hombre exclama… oye tú, (dirigiéndose al hombre) concéntrate, dirás esta parte:
– Este vino está bastante bueno ¡Si tuviéramos una salchicha para acompañarlo sería perfecto!
HOMBRE
¿Y por qué diría eso? No me gusta el vino.
VOZ EN OFF (JÚPITER)
Eres el personaje de mi historia, así que obedece.
HOMBRE
Está bien. (resignado) Lo diré. – Mhm este vino está bastante bueno ¡Si tuviéramos una salchicha para acompañarlo sería perfecto!
VOZ EN OFF (JÚPITER)
(Al público) Este pobre hombre no se dió cuenta de que con estas palabras acababa de formular su primer deseo, hasta que una enorme salchicha apareció ante sus narices. Su esposa da un grito y, muy enfadada, comenzó a recriminarle. Vamos mujer, ponte muy furiosa. (Dirigiéndose a la mujer)
MUJER
(mira a Júpiter con desconcierto y se vuelve a su esposo) ¡Serás tonto…! ¿Cómo malgastas un deseo en algo tan absurdo como una salchicha? ¡No vuelvas a hacerlo! Ten cuidado con lo que dices o nos quedaremos sin nada.
HOMBRE
Tienes razón… Ha sido sin querer. Tendré más cuidado la próxima vez.
VOZ EN OFF (JÚPITER)
Pero la mujer había perdido los estribos y seguía riñéndole sin parar.
MUJER
¡Eso te pasa por no pensar las cosas! ¡Deberías ser más sensato! ¡Mira que pedir una salchicha!… Y tú, (a Júpiter) no me digas lo que tengo que hacer, ni decir, yo puedo resolverlo sola.
HOMBRE
Sí, no te metas en lo que no te incumbe, esto es entre mi esposa y yo.(a Júpiter) Y tú, mujer, cállate ya! ¡Deja de hablar de la estúpida salchicha! ¡Ojalá se te cayera el pelo a ver si te callas de una vez por todas!
El hombre y la mujer continúan peleando. Júpiter intenta calmar el asunto pero es ignorado. Se aparta de los dos.
VOZ EN OFF (JÚPITER)
Como pueden ver, la rabia y la ofuscación del momento le llevó a decir algo que, en realidad, no deseaba, pero el caso es que una vez que lo soltó, sucedió: la mujer perdió su pelo.
Se miró al espejo y vio con espanto su nuevo aspecto. ¡La pobre mujer casi se desmaya del susto! Con lágrimas en los ojos e intentando controlar la ira, se giró hacia su marido desafiante. (los personajes siguen estas acciones)
MUJER
¿Y ahora qué hacemos? Sólo podemos formular un último deseo y las cosas se han torcido bastante, como puedes comprobar.
VOZ EN OFF (JÚPITER)
(Al público) Como era de esperarse, la decisión era difícil. Tratando de conservar la calma, se sentaron a deliberar sobre cómo utilizar ese deseo. (Dirigiéndose a los personajes) Oigan, sí, ustedes dos, presten atención, solo tienen dos opciones: pedir que la salchicha se despegara de la nariz de una vez por todas, o aprovechar para pedir oro y joyas que les permitirían vivir como reyes el resto de su vida. Lo que estaba clarísimo era que a una de las dos cosas debían renunciar. (para sí mismo)¡Me encantan los dilemas! (a los personajes) Y apresúrense que no tengo todo el día, como ustedes hay muchos más que piden que cumpla sus deseos.
El hombre y la mujer continúan poniéndose de acuerdo. Mientras júpiter espera impaciente.
HOMBRE
¡Que le sea devuelto el cabello a mi esposa!
JÚPITER
(Resignado e impaciente) Por el poder que me concede el rayo, concedo su último deseo.
La mujer recupera su cabello. Los dos se ponen contentísimos, celebran, se abrazan, se besan, bailan.
VOZ EN OFF (JÚPITER)
(Mira a los personajes con desconcierto y se regresa al público) En fin, como sea, esta historia debe terminar, y sí, ellos fueron felices, como en cuentos de hadas. (Irónico). (Al público) Pero debo dejar una moraleja ¡que aburridas son las moralejas! ¿no creen? Verán, al final el hombre comprendió, tal y como Júpiter, o sea yo, le había advertido, que la auténtica felicidad no está en la riqueza, sino en ser felices con las personas que queremos. ¿Acaso esto no lo sabemos todos? ¿Ustedes no? ¡Ah! ya sé, me imagino que muchos de ustedes también quieren pedir deseos. Pero si no quieren que les salgan verrugas o que se les caiga el pelo, sean cuidadosos con lo que desean para ustedes y para otros, porque se puede hacer realidad.
FIN
Júpiter sale del escenario. El hombre y la mujer se quedan en escena. Cae telón, o caen luces.
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